Un año después de conocer por primera vez la existencia de la COVID-19 y sufrir la primera ola de contagios y hospitalizaciones, las secuelas del virus en aquellos que lo han superado son tan variables, en forma e intensidad, que es difícil establecer un tiempo medio de recuperación. Esta enfermedad reciente afecta de manera diferente a cada individuo, pero si hay una certeza es que los fisioterapeutas se han convertido en profesionales imprescindibles en los hospitales y fuera de ellos, confirman desde el Colegio Profesional de Fisioterapeutas de Castilla La Mancha (COFICAM).

El SARS-CoV-2 se ha llevado por delante la escalofriante cifra de más de 77.000 vidas en nuestro país. A día de hoy sabemos que una de las principales secuelas de la COVID-19 son las afecciones respiratorias. La aparición de complicaciones y secuelas en el pulmón a medio y largo plazo suele ser proporcional a la gravedad del proceso agudo que experimentaron los pacientes, siendo estas más importantes en aquellos que la padecieron de una forma más grave, requiriendo un ingreso tanto en las UCRI (Unidades de Cuidados Respiratorios Intermedios) como en las UCI (Unidades de Cuidados Intensivos) para superar la enfermedad, afirma Susana Priego, fisioterapeuta del Hospital Virgen de la Luz (Cuenca).

La rehabilitación una vez superada la enfermedad

Una vez que el paciente es dado de alta, las sesiones de Fisioterapia pasan a ser ambulatorias. Los ejercicios están encaminados a devolver la autonomía que tenían antes de la enfermedad. Es fundamental continuar realizando tratamiento de Fisioterapia tras el alta hospitalaria, para conseguir la mayor recuperación posible y reinserción en la vida diaria, apunta la fisioterapeuta.

Una parte de los pacientes requieren continuar el tratamiento inmediatamente tras el alta de manera ambulatoria. En cambio, otros continuarán en un primer momento realizando en casa los ejercicios prescritos de forma personalizada. Al mes se valora su inclusión en los programas de rehabilitación respiratoria.

“El primer día del programa, se les entrega una guía de rehabilitación respiratoria con todas las pautas que deben seguir. En el Hospital Virgen de la Luz dichos programas constan de 18 sesiones, con una periodicidad de 3 días a la semana de una hora o una hora y cuarto de duración, y están compuestos de una serie de ejercicios respiratorios, fortalecimiento de la musculatura periférica (MMSS, MMII) y ejercicio aeróbico (bicicleta). Durante dicho programa, los pacientes están monitorizados tanto a nivel cardíaco, como mediante pulsioximetría, describe Priego.

No existe un tiempo medio de recuperación

Aunque no se puede concretar el tiempo medio de recuperación “numerosos estudios apuntan a que tras los 3-6 meses de padecer la enfermedad, la mayoría de los pulmones se recuperan bien. La realidad en cuanto a la desaparición de las secuelas y la reinserción en su vida laboral y diaria, es bien distinta; persistiendo la alteración de la función pulmonar en algunos pacientes un año tras haber superado la enfermedad, cuenta Susana.

La figura del fisioterapeuta durante la pandemia

En este último año se ha puesto más de manifiesto la importancia y la necesidad de la figura del fisioterapeuta en unidades en las que hasta ahora se estaba de una manera simbólica (como en las UCI, UCRI). Si bien se han incrementado las plantillas de fisioterapeutas, durante este último año, parece fundamental que este incremento de plantillas se haga de manera estructural en nuestros hospitales, afirma Priego. Pero todavía queda un largo camino que recorrer aunque este último año quizás haya sido un antes y un después con un mayor reconocimiento de nuestro colectivo, con facetas hasta ahora bastante desconocidas por la mayoría de la población, e incluso dentro del ámbito sanitario, concluye Priego.

Por redaccion

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