Las oposiciónes a la policía Nacional está podrida, Lluvia de contenciosos, querellas, enchufismo, bochorno mediático etc. Dónde para la igualdad, mérito y capacidad?

Desde hace a√Īos se ha consentido y normalizado una aberraci√≥n, ya que fruto de las irregularidades, la opacidad y las continuas arbitrariedades que se cometen en las pruebas de ingreso al CNP, los procesos selectivos vienen acompa√Īados del esc√°ndalo medi√°tico e institucional, que ensucia el nombre de¬†la instituci√≥n y desprestigia el trabajo de sus miembros, sin que a nadie parezca¬†importarle o interese ponerle remedio. Esta anomal√≠a administrativa desemboca cada a√Īo en un colapso en la v√≠a¬†judicial, debido a la ingente cantidad de recursos que los opositores se ven¬†obligados a interponer, y que se postula como la √ļnica posibilidad para defender¬†sus derechos, recobrar su dignidad y poder continuar como opositor¬†de pleno derecho en la lucha por una plaza.

Estos recursos, que se han convertido en una rutina m√°s del proceso, son ganados sistem√°ticamente por los opositores. Una estad√≠stica de √©xito que se debe b√°sicamente a dos aspectos: Por un lado, un cuadro m√©dico obsoleto, pruebas diagn√≥sticas inadecuadas y dict√°menes m√©dicos ausentes del¬†rigor necesario. De otro lado, entrevistas personales que carecen de todo rigor¬†cient√≠fico y adolecen de una evaluaci√≥n psicol√≥gica previa al candidato. Es¬†a partir del a√Īo 2015, cuando la DFP, conocedora de esta demoledora estad√≠stica, cambia el orden de realizaci√≥n de las pruebas, con el √ļnico fin de obstaculizar la entrada en √Āvila de los recurrentes injustamente expulsados.

Lo cual qued√≥ constatado, el 27 de junio del a√Īo 2019, tras la jugada que sufrieron los 28 opositores recurrentes de aquella promoci√≥n convocados a realizar una prueba de psicot√©cnicos que, tras el fallo estimatorio del TSJM, deber√≠a ser de la misma dificultad que la de su a√Īo. Y en¬†cambio fueron sometidos a un examen con una dificultad extrema, que conllev√≥¬†que ninguno pasara el corte establecido, teniendo que acudir nuevamente¬†a la justicia, los magistrados del TSJM despacharon este escabroso asunto con auto muy duro en el que se daba la raz√≥n a los opositores y se considera probada la DESVIACI√ďN DE PODER de la DGP. Este¬†profundo desprecio hacia el opositor, emana de una autoridad desp√≥tica que entronca con los m√°s oscuros episodios de nuestra historia reciente, y les lleva no solo a ignorar la ley, sino incluso a incumplir las sentencias¬†judiciales, como hemos visto.

Y lejos de avergonzarse y corregir esas actuaciones indeseables, se han elaborado estrategias para perpetuarlas:
por un lado se ha utilizado el Cuestionario de Informaci√≥n Biogr√°fica (CIB) como prueba documental que esgrimir contra los posibles recurrentes. Por otra parte, con respecto a la grabaci√≥n de la entrevista personal, y a pesar de los m√ļltiples requerimientos para que sean aportadas como medio de prueba, a d√≠a de hoy no han tenido respuesta ni se ha reportado ninguna.

Asimismo, en la √ļltima convocatoria se modifican las Bases para que el CIB¬†y el test de personalidad (TP), sean instrumentos meramente anecd√≥ticos, utilizados para orientar la entrevista al capricho del tribunal. Se da¬†la paradoja de opositores expulsados en entrevista, alegando un supuesto d√©ficit¬†en la comunicaci√≥n por haber dejado alguna pregunta en blanco en el CIB, frente a otros opositores que, a pesar de haber dejado en blanco numerosos¬†√≠tems, incluso en el TP, han superado la misma.

Ahondando en la opacidad del proceso, nos encontramos con la negativa de la grabación de las pruebas físicas, argumentando razones peregrinas de protección de datos, cuando estas garantías son utilizadas en otros cuerpos hermanos como la Guardia civil, e igualmente la negativa a utilizar instrumentos de medición modernos, y homologados, y ello a pesar de que el sindicato mayoritario JUPOL y alguna academia como DEPOL se ofrecieron a sufragar de su bolsillo los chips para la medición de las pruebas.

Una prueba m√°s de este dislate es lo sucedido este a√Īo con la prueba de¬†ortograf√≠a, cuando se decidi√≥ elevar la nota de corte y se consider√≥ que determinadas¬†palabras estaban mal escritas, contraviniendo el criterio de la
RAE a este respecto, y abocando a miles de opositores a recurrir estas decisiones¬†que parecen no tener padre, pero esperemos que pronto tengan nombre¬†y apellido. Esta situaci√≥n adem√°s, guarda cierta similitud con la ocurrida en el a√Īo 2017, cuando se tuvo que anular dicha prueba y motiv√≥ el cese del Jefe de la Divisi√≥n en aquel momento, Carlos Lobato Masa.

El pasado d√≠a 12 de diciembre se hac√≠a p√ļblica la noticia, de El Confidencial, as√≠ el Comisario Principal, Jes√ļs Mar√≠a Mar√≠n Zabala, Jefe del √Ārea¬†de Procesos Selectivos del CNP era ‚Äúcesado‚ÄĚ. Otro lavado de imagen, que¬†a pesar de las similitudes con el anterior hemos de anotar una gran diferencia, ya que a toda la vor√°gine medi√°tica, administrativa y judicial y a la¬†incidencia acumulada estos √ļltimos a√Īos, siendo especialmente grave el Auto¬†de la XXXII, hay que a√Īadir que este ‚Äúcese‚ÄĚ ha sido coincidente en el tiempo¬†con otra publicaci√≥n, de la revista jur√≠dica Economist&Jurist, en la que¬†JUPOL, habla de exigir y depurar las responsabilidades correspondientes¬†en la v√≠a penal, ¬ŅEstrategia, coincidencia, causalidad?…

Por redaccion

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