“EnGatadas”: Más allá de la responsabilidad de las administraciones, son necesarias la empatía y la implicación de los Ciudadanos.

0
210

Nuestros gatos, esos vecinos de 4 patas que en ocasiones nos cruzamos fugazmente y alcanzamos a “ver” cuando llevamos puestas las gafas de la sintiencia animal, esa que hace que no nos pasen desapercibido en nuestros desplazamientos por la ciudad como tampoco los perros, pájaros, palomas, patos en los estanques públicos… son responsabilidad de los ayuntamientos pero la empatía y la proactividad, esa capacidad de ponerse en el lugar del otro, sea de la especie que sea y dar respuesta a una necesidad inmediata debiera ser una actitud que brotara en determinados momentos de forma espontánea y natural en la gente.

En cuántas ocasiones una entidad de protección animal, que no son sino 4 personas que voluntariamente y de manera altruista en su tiempo libre, prestan cuidado a gatos de la calle, en nuestro caso, recibe un aviso a través de las redes del estilo “en tal sitio he visto un gato en mal estado, es horrible ¡hagan algo!”

¡Hagan algo!… y ¿si hacemos algo? porque todos podemos hacer algo.

La vida de un animal en mal estado es a menudo cuestión de minutos…

Hace unas semanas cuando íbamos a alimentar a una colonia, nuestro pollito Lucky maullaba solo, desesperado en lo que parecía ser un último intento para que alguien le sacara de las garras de una muerte próxima… no era un lugar recóndito como tampoco lo es una calzada donde yace un gato malherido tras un atropello.

No son situaciones puntuales, aisladas. Son tan frecuentes como la desidia institucional y la indiferencia humana.

El bienestar de todos los seres sintientes se teje con la implicación de todos ya sea como instituciones, ya sea como personas de a pie.

Pollito Lucky fue atendido, se recuperó y hoy en día está felizmente adoptado.

Hay muchos “Lucky” que no es ya que mueran, es que lo hacen sin haber conocido la textura de unos dedos que lo acaricien aunque sea unos últimos segundos camino de un veterinario en brazos de alguien que “pasaba por allí” y se detuvo a brindarle ayuda.